“La Sal de la vida es tener la libertad de escoger quien amamos, con quien queremos estar, lo que queremos estudiar y de lo que queremos trabajar. Y esto creo que también se extiende un poco en este ángulo feminista de decir hasta que todas estemos liberadas y todas podamos escoger, no seremos libres”.
Haciendo un repaso de los acontecimientos relacionados con los derechos de las mujeres y el feminismo se preguntaba a los jóvenes si sabían cuándo se legalizó dar el pecho en público a Estados Unidos. La respuesta fue chocante y se que sólo hace 8 años. También, se les preguntaba si sabían cuándo las mujeres pudieron llevar pantalones en el Senado de Estados Unidos y eso no fue hasta el año 93, o cuando se creó ropa atlética para mujeres y eso no fue hasta el 1980.
Como madre decidí preguntar a mi hija cuál era su perspectiva sobre el feminismo hoy. En reflexionar, yo misma recuerdo que el año 71 las mujeres de Estados Unidos no podían obtener una tarjeta de crédito a su nombre, igual que aquí. Podían ser despedidas por estar embarazadas o no pudieron formar parte de los jurados en todos los Estados hasta el año 1973. Además, no fue hasta el 2013 que se levantó la prohibición de que las mujeres pudieran entrar en combate en el ejército y esto fue gracias al trabajo incansable de figuras como la juez Ruth Bader Ginsburg, que se destacó por la lucha a favor de la igualdad de género legal.
Harvard es una de las universidades más prestigiosas, sin duda, pero no admitió a mujeres hasta el año 1977. En Estados Unidos, a cualquier 93, hasta ese momento no se criminalizó la violación dentro del matrimonio en todos los Estados y hasta el 2010 no se prohibió la discriminación por sexo en los seguros médicos.
Hoy una Ona Guillermina, una mujer joven de 30 años nos lo explica. Ella nació en California y trabaja en cuestiones de política de defensa en el gobierno de Estados Unidos. Mientras cursaba una maestría en estudios de seguridad en la Universidad de Georgetown en Washington, ejerció como editor-in-chief en la publicación académica Revisión de estudios de seguridad de Georgetown, supervisante 60 empleados y asegurando la integridad y la excelencia de la publicación. A lo largo de su carrera ha participado activamente en asociaciones profesionales centradas en la equidad de género y está comprometida en aplicar una lente interseccional a su labor política.
Hablamos con ella de su trayectoria, obstáculos y metas que hacen referencia al pasaporte, al presente ya su futuro y lo hacemos conociendo su autobiografía.
Soy americana catalana crecí en Cataluña y fui a Estados Unidos hace ahora 12 años. He vivido en San Francisco, en Los Ángeles y ahora vivo en Washington y trabajo para el gobierno americano. Mi madre me motivó y empoderó a marchar de casa a los 18. He estudiado Ciencias Políticas y Estudios de Género en UCLA. Lo recuerdo como un período muy impactante porque la propia Kimberly Crenshaw, creadora de la teoría interseccional del feminismo, era profesora y esto me formó e informar de la forma en que veo el mundo. Desde entonces he estado muy involucrada en organizaciones que empoderan a mujeres y trabajar por su representación en política, ya sea para que puedan buscar candidaturas políticas, presidenciales o trasladarlo también a las elecciones locales.
Un Washington, por ejemplo, una de estas organización en la que trabajé tenían una plataforma para que las mujeres pudieran alzar su voz y explicar cómo veían el mundo y cómo manejaban las relaciones internacionales entre países. Y finalmente ahora estoy en una comunidad de mujeres tratando temas de National Security que hacemos de mentoras a la nueva generación de chicas que tienen interés en trabajar estos temas.
Ya nos has explicado que Kimberly Crenshaw es significativa o te ha influido en la tu perspectiva, pero si tienes más movimientos, personas o memorias del feminismo que quieras compartir…
Una mujer que me inspira mucho es Shirley Carmesí, la primera mujer negra elegida en el Congreso de Estados Unidos 1968. También el Renacimiento de Harlem, un movimiento cultural que se desarrolló en la comunidad afroamericana entre los años 1920 i 30, y harlem, en Nueva York y pretendía redefinir la identidad negra y contenía elementos culturales, poéticos y políticos.
Éstos son algunos referentes que me inspiran y como textos que realmente me han marcado mucho la forma que veo el mundo pero también con el tipo de trabajo que hago para el gobierno, citaría el libro de Cynthia Elo: Plátanos, Playas y jarrones, Haciendo Sentido feminista de la política internacional. Es un texto que te ilumina e ilustra sobre situaciones del mundo en las que el feminismo se desarrolla diferente pero que tiene un impacto político en un gran porcentaje de la población y es que todavía existen estructuras patriarcales que contribuyen a que haya estas represiones o diferencias de género en cómo actúan y se desarrollan algunas sociedades.
Otro libro que leí recientemente, que también me gusta mucho y me ha inspirado es Dentro de la batalla de Argel de Deriva de Zora y hace referencia a los recuerdos de una mujer que lucha por la libertad. Es inspirador porque siempre está bien conocer un perfil femenino revolucionario aunque terminó utilizando violencia y terrorismo para conseguir sus retos políticos. Es un perfil de mujer diferente. Y es que al igual que hay hombres que hacen terrorismo también hay mujeres.
Queríamos saber si profesionalmente ya has encontrado obstáculos en tu camino como dona?.
En espacios de poder, lo que sí hay mucho son microagresiones. Y esto ocurre mucho con los hombres del trabajo que son paternalistas y siempre te acaban cuestionando porque eres joven, te ven joven y dicen esta qué sabe.?
También queremos pedirte por los privilegios, y desde la perspectiva feminista, reflexionar sobre estos privilegios o su ausencia en tu entorno?
Pues sí, soc superprivilegiada, he crecido y ahora vivo en países desarrollados y tengo todas las habilidades físicas. Soy blanca y puedo moverme por el mundo con más puertas abiertas. Pero mi misión, lo que estoy muy motivada, es no sólo poder empoderarme a mí misma, sino crear espacios para otras mujeres no sólo como analista sino también en puestos de liderazgo y traer más diversidad en el mundo de la seguridad nacional y en relaciones internacionales.
Ahora queremos conocer tus retos de futuro Ona, cuéntanos cuáles son las acciones que quieres llevar a cabo?.
Yo diría que podamos poner a más mujeres en posiciones de poder porque no está bien que sólo las pongámoslas como una moneda de cambio en las partes más bajas de las empresas o del gobierno y poder decir que ya hemos cumplido a paridad y que cumplimos con la igualdad, aunque seamos 50% oh 51%. Estoy a favor de las cuotas, pero no sólo en número, también debemos promoverlas y entenderlas para que estén en posiciones de poder.
Qué medidas propones para impulsar este cambio?
Hay mucha misoginia y comentarios negativos que hacen que creemos barreras para entrar aposiciones de liderazgo. ¿Hablamos de la misma forma cuando hablamos de un hombre que cuando hablamos de una mujer?.
Cuando hablamos de una mujer que es nuestra supervisora o manager, tenemos un lenguaje, una crítica que es muy diferente hacia una mujer que hacia un hombre. Debemos intentar ser conscientes de los mensajes que utilizamos, no sólo hablando con colegas cuando queremos criticar a nuestra mánager, pero también con la forma en que la prensa cubre estos temas. Porque al final del día, lo que lees, lo que consumes, inconscientemente lo acabas interiorizando y debes hacer este trabajo de desentenderlo y desaprenderlo.
Cuando al comienzo de la entrevista hacemos la introducción y hablamos de cómo ha cambiado nuestro presente y cómo las predecesoras nos han abierto el camino de cara el futur, también acabamos siempre por pedir qué significa para ti la expresión La sal de la vida y si de alguna forma tienes alguna inspiración que nos quieras ofrecer.
Sí, para mi el Sal de la vida es tener la libertad de escoger quien amamos, con quien queremos estar, lo que queremos estudiar y de lo que queremos trabajar. Y esto creo que también se extiende un poco en este ángulo feminista de decir hasta que todas estemos liberadas y todas podamos escoger, no seremos libres.
LA SAL DE LA VIDA, Feminismo contemporáneo en primera persona
Por ÁNGELES BRONSOMS. Si quieres hacer sugerencias o propuestas: angelsb@grn.es





