La barraca de Cala Estreta ha quedado cerrada al uso público, debido al riesgo de desprendimientos que se ha detectado en la parte interior de la cubierta, construida con el sistema de bóveda de cañón.
Esta parte del techo resultó muy afectada a raíz del incendio que partió esta edificación el pasado mes de diciembre, motivo por el que el Ayuntamiento de Palamós ya procedió al precinto y la prohibición de paso en la barraca.
Ahora se ha cerrado este espacio, con candado, después de comprobar que algunas personas habían arrancado los precintos y accedían igualmente a su interior, con riesgo de sufrir algún accidente. Este nuevo cierre tiene como objetivo preservar la seguridad de las personas y del propio bien.
Las áreas municipales de Urbanismo y Patrimonio trabajan actualmente en el estudio técnico de arreglo de la barraca, para poder encargar las tareas necesarias que deben hacer posible su rehabilitación y poder abrirla de nuevo al uso público.
La barraca de Cala Estreta está situada en el extremo SW de la playa que le da el nombre, justo en la entrada de esta playa que se encuentra a medio camino entre Castell y Calella de Palafrugell. Se trata de una edificación de paredes de piedra de forma rectangular y empotrado en el desnivel del terreno.
Desde el punto de vista patrimonial la barraca de Cala Estreta tiene un alto valor histórico y paisajístico por la perfecta adaptación al terreno de la playa mediante una serie de terrazas y rampas para abarar las embarcaciones, siendo una muestra muy interesante y escasa de la arquitectura popular mediterránea.
Este inmueble está protegido por el Plan Especial de Protección del Patrimonio Local, está inventariado a través del Servicio de Patrimonio Arquitectónico del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, así como documentado y catalogado dentro del Inventario del Patrimonio Marítimo-Pesquero de la Costa Brava, en el marco del Inventario del Patrimonio Etnológico de Cataluña (IPEC), que gestiona el Centro de Promoción de la Cultura Popular y Tradicional Catalana.
El historiador local Pere Trijueque sacó a la luz documentación escrita que habla de esta construcción. Fue concretamente, en el capbreu del castillo de Vilarromà de 1531 (AHG, Notarías de Palamós, núm 601-602), se menciona que Bernat Simon, pescador de Palamós, tiene una “tienda” o barraca en la playa de Cala Estreta. Probablemente sin embargo, la edificación actual es del siglo XIX.
Tradicionalmente, estas construcciones respondían a la necesidad de dar refugio a pescadores, aunque sólo de forma ocasional, y también como almacén de utensilios en las pesqueras de temporada. Más adelante, la barraca de Cala Estreta, como otras muchas situadas en su entorno, fueron utilizadas por los taperos de la zona que, con un uso comunitario, las convirtieron en escenarios para las pescas deportivas del domingo y las comidas a continuación.
Actualmente, mantiene esta función ya que, muy a menudo y durante todo el año, la gente pasa el día en la playa y aprovecha la barraca para cocinar, comer o simplemente para redosarse. El Ayuntamiento de Palamós quiere seguir potenciando el uso social de esta edificación tal y como se ha hecho siempre.





